La Universidad del Claustro de Sor Juana: un sitio perfecto para la graduación.

El Centro Histórico de la Ciudad de México es sin duda uno de los sitios más atractivos del mundo, rico en construcciones de la época colonial, un pasado que, a pesar del tiempo, cada día toma más fuerza, intenta recuperarse, y para ello los mexicanos han sido fundamentales, y seguirán siéndolo mientras se aprecie el gran legado que se tiene en cada edificación, las miles de historias de personas ilustres que decidieron lugar por un mundo nuevo, mejor.

sor juana

 

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La historia también tiene momentos oscuros, y por eso el hombre pudo haber hecho malos usos de los espacios, pero es ahora, en el siglo XXI, donde se puede con gran empeño recuperar ese legado, darle un valor más alto, y una de las formas es disfrutando y sacando provecho da cada salón, de los ambientes que nos brindan las edificaciones, muchas de ellas Patrimonio Histórico. El caso del Claustro de Sor Juana es uno de ellos, un lugar de gran relevancia para México, declarado monumento. Allí vivió 27 años Sor Juana Inés de la Cruz, cuando existía el Convento de San Jerónimo.

Los orígenes y cómo termina deteriorándose.

El origen del Ex Convento de San Jerónimo se remonta al siglo XVI, cuando en septiembre de 1585 doña Isabel de Guevara se enclaustra en lo que sería la unión de dos casas que existían anteriormente. Eso sería la semilla, el inicio de lo que posteriormente sería el primer convento mexicano de monjas jerónimas. Luego llegaría, en el siglo XIX, una ley que exclaustraría a las monjas. Un 23 de junio de 1867 deben abandonar su vida monacal, y a partir de entonces comienza a funcionar un hospital y un campamento militar. Años más tarde, terminaron en manos de las hijas de un arquitecto que había entrado en tratos con el entonces presidente Manuel González.

Con el paso del tiempo el Ex Convento de San Jerónimo sufriría un deterioro considerable. En algunas épocas pudo observarse en su fachada el anuncio de una fábrica. No era raro tampoco ver en las paredes del establo de San Jerónimo, escritos a mano, los horarios en que debía ordeñarse. Muchas leyendas posee el Claustro, entre las que podemos mencionar el hecho de albergar el féretro de la ilustre poeta sor Juana Inés de la Cruz, y diversas reliquias de santos.

Hasta que en 1979, para regocijo de muchos, la decisión es que el edificio no sufra más deterioros, y esto se realiza mediante un decreto presidencial. Es un conjunto de profesionales de las humanidades quienes se reúnen a investigar y a explorar cada resquicio, cada rincón del Ex Convento para mostrarle a la comunidad lo valioso del espacio. Durante estas investigaciones pudo descubrirse muchos objetos que habrían pertenecido a las monjas, incluso algunos sepulcros.

Una universidad para preservar el legado.   

Después de haber sobrevivido al terremoto de 1858 y de ser declarado monumento en el año de 1932, comienza, en 1979, las actividades de la primera Licenciatura en Ciencias Humanas de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Más adelante vendrían otras más, como las de Artes, Filosofía, Humanidades  o Literatura. Una tarea acertada la de ubicar la universidad en el Claustro, pues de esta manera en cuanto se aprende sobre las distintas ramas del saber, se conoce la importancia del espacio, lo que se debe valorar y que en muchas grandes ciudades no se hace. Y qué mejor para los graduandos que en su fiesta puedan conocer el espacio, disfrutarlo y saber que también es parte de ellos, de su historia como mexicanos. Nos reconocemos en las personas que habitaron cada sala, los que quisieron sacar adelante proyectos valiosos, y procuramos que las malas acciones del pasado no se repitan.

El año 2003 sería un perfecto abrebocas, un año antes de conmemorar los primeros 25 años de la institución, para inaugurar el Plantel Regina. Este espectacular espacio, de estilo neoclásico, fue ocupado en el pasado por las monjas de Regina Coeli, y su diseño corrió a cargo de Manuel Tolsá. Hay que destacar que el Claustro Sor Juana combina perfectamente, el día de hoy, espacios modernos con la pura tradición, y es armonía lo que se respira en sus muchos patios coloniales con los demás donde ha entrado parte de la innovación los años más recientes.

La apertura mental da paso al conocimiento.

Si en el pasado los espacios del Claustro eran celdas, lugares de reclusión para la orar y meditar, hoy en día el conocimiento se apodera de cada rincón y la luz llega a iluminar a cada estudiante, lo abre a nuevos mundos, lo coloca en la necesidad de aprender de los demás, de compartir experiencias. El espacio cuenta actualmente con seis patios en los que se pueden llevar a cabo las fiestas de graduación: Patio de los Gatos, Patio de los Confesionarios, Patio del Gran Claustro, Patrio de los Cipreses, Patio de la Fundación y Patrio de las Novicias.

La universidad, desde el año 1982, está encargada de todas las tareas respecto a la restauración del inmueble. Tienes que tener en cuenta que es el único caso en México en donde se recupera un antiguo convento para dar vida a una universidad. Como bien lo decíamos ya, es una labor de suma importancia el rescate del Centro Histórico, y hoy en día no solo es posible con muchos de los programas de las instituciones sino dando a conocerlos optando por estos sitios para nuestros eventos de graduación. Las luces, las mesas con una decoración especial, los espacios amplios, el espectáculo musical, el menú único que se ofrecen, todo hace que ese día especial para los graduandos quede en su memoria. Esta bella edificación la pueden visitar todos en Izazaga 92, Centro Histórico, México D.F.

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