Un colegio que ha sobrevivido a los tiempos. Vizcainas.

La historia del Colegio de San Ignacio de Loyola o Colegio de las Vizcaínas se remonta a la época en que existían las cofradías, que eran organizaciones de médicos, abogados, zapateros, sin importar que fueran ricos o pobres, lo primordial era que tuvieran intereses comunes. Fue así como la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu algún día vio unas niñas que estaban hablando con palabras soeces, y esto dio pie para que pensaran en crear un Colegio Recogimiento. Luego de hacer la petición respectiva, lo que se les concedió fue un lugar que no era el mejor porque lo frecuentaban personas de dudosa reputación.

 

Vizcainas

Con una intención explícitamente de clausura fue construido el colegio. Solo pensemos en que no tenían mayor comunicación con la calle, pues las únicas ventanas que daban al exterior estaban ubicadas a 4.10 metros del primer piso. El edificio es una clara demostración del barroco del siglo XVIII, y aunque en la actualidad pueda parecer un poco diferente, pues muchos colores, con el tiempo y la acción del agua han perdido su saturación, en cuanto a la cantera de los contrafuertes se refiere. Igualmente muchos filos dorados desaparecieron.

Grandes personajes intervinieron en la construcción y adecuación de la iglesia.

El Colegio de las Vizcaínas cuenta con una hermosa iglesia que solo hasta el año de 1771, que fue abierta, este espacio contó con la intervención del arquitecto Lorenzo Rodríguez. Él fue quien realizó la puerta que comunica el interior de la iglesia con la calle, y todo debido al carácter de clausura que ostentaba la edificación. Asimismo intervinieron los pintores Pedro Ayala y José de Olivera en las esculturas de la portada. También se contó con relevantes talladores, quienes hicieron los retablos más importantes, como el de Nuestra Señora de Loreto. Sin embargo, en el siglo XIX, debido a las leyes de la desamortización, diversos espacios del colegio se modificaron, entre ellas, la iglesia, la casa de los capellanes y el patio principal.

Llegó la ruina en 1900.

Ya en pleno siglo XX la casa de los capellanes, que hace parte del colegio, fue tomada por la Secretaría de Educación Pública, que hizo un mal uso del espacio y lo deterioró en extremo. Tuvo que ser cerrado el espacio porque el edificio estaba sufriendo un hundimiento considerable, además de que toda la planta alta estaba en peligro de venirse al piso. Muchos espacios se perdieron si comparamos la actual edificación con lo que serían los planos del siglo XVIII. No obstante, el servicio que actualmente presta el colegio para que se puedan allí realizar bodas y graduaciones, es una de las tantas formas de ayudar a la reconstrucción del edificio.

Costos de la restauración.

Una de las formas en que todos los ciudadanos pueden contribuir para apoyar con las obras de restauración del colegio de las Vizcaínas es alquilando el espacio para su graduación. Hace poco, por ejemplo, se encuentran en pleno proceso de restauración tres figuras de Cristo. Personajes famosos han pagado el alquiler para contribuir, como fue la boda de Lucero y Manuel Mijares. Asimismo, el propio Elton John estuvo en el colegio, el año de 2009, ofreciendo un concierto de beneficiencia. El colegio cuenta con espacios tan importantes como la capilla, que puede albergar hasta 350 personas, y el patio principal, que es uno de los lugares más amplios e imponentes de la edificación, que tiene capacidad hasta para 1.200 personas. El valor aproximado para rentar el colegio es de 350,000 pesos mexicanos. Ya sabes que con este valor estarán todos los graduandos contribuyendo a conservar un lugar tan importante para la historia de México como lo es el Colegio de las Vizcaínas.

Principales espacios del Colegio de las Vizcaínas.

La decisión no será mejor si los graduados optan por hacer la fiesta de graduación en el Colegio de las Vizcaínas. Serán benefactores, estarán ayudando a la institución en sus labores de restauración y podrán gozar de espacios únicos, atractivos, amplios, cargados de historia, arte y arquitectura de la época colonial. El patio principal es especial para cenas de gala y, particularmente, la realización de bodas, pues allí mismo está la capilla. El patio de los azulejos está diseñado para albergar a 500 personas, es exclusivo para eventos que no tengan mucha afluencia de público. Debes tener en cuenta que adelanta procesos de restauración.

Por su parte, existe en el colegio un bello patio colonial, el de los capellanes, y sirve para eventos exclusivos pues puede hacerse uso de la capilla y el espacio se encuentra cubierto de forma perfecta con un domo de cristal. El patio de los arcos tiene capacidad para 200 personas y el patio de los cedros sirve para cenas o cocktails, y puede igualmente usarse la capilla. Por último, el patio chocolatero alberga a 250 personas, y sirve para comidas o cenas.

El Colegio de San Ignacio de Loyola es un lugar único, ideal para tu fiesta de graduación. Si tienes en cuenta que el edificio es todo un monumento colonial, de los más relevantes de Ciudad de México, tener allí tu fiesta convertirá el evento en algo inolvidable. Su estilo barroco sorprenderá a todos los invitados, sus espacios, la decoración,  el montaje hará que la ceremonia y la fiesta de graduación queden en la memoria de todos.

 

Author:

Share This Post On